Ophthalmology
Volume 117, Issue 9 , Pages e1-e2, September 2010

A Simple Vista en Este Número

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La Clindamicina y Dexametasona Intravítreas para la Retinocoroiditis Toxoplásmica 

En una revisión retrospectiva de historias médicas de 12 pacientes con retinocoroiditis toxoplásmica (RCT) del polo posterior (zona 1), Lasave y otros (p. 1831) encontraron que la clindamicina y la dexametasona intravítreas se asocian con la resolución de la afección. Los pacientes recibieron los medicamentos por intolerancia a la medicina oral, por contraindicaciones de la medicina oral debidas al embarazo, o por falta de respuesta a pesar del tratamiento antimicrobiano oral. Los pacientes incluidos en el estudio fueron tratados con inyecciones semanales intravítreas de clindamicina (1,5 mg/0,1 mL) y dexametasona (400 μg/0,1 mL), con un promedio de 3,6 inyecciones. (Las pacientes embarazada fue tratada cada 4 semanas). El tratamiento resolvió la inflamación en la mayoría de los casos y se asoció con mejoría de la agudeza visual y del grosor central de la mácula. A los 24 meses, no se observaron recurrencias en ninguno de los pacientes. Los autores recomiendan un estudio clínico aleatorio controlado para comparar la clindamicina y la dexametasona intravítreas como tratamiento adyuvante de la terapia sistémica o del tratamiento sistémico oral para determinar su eficacia y seguridad.

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La Lidocaína Subconjuntival al 2% Reduce el Dolor en los Pacientes Sometidos a Retinopexia con Láser 

Tesha y otros (p. 1810) encontraron que la lidocaína subconjuntival al 2% reduce significativamente el dolor en pacientes que se someterán a fotocoagulación panretiniana o a retinopexia periférica con láser. En el estudio prospectivo enmascarado, 32 ojos de 32 pacientes recibieron una inyección de anestésico antes del tratamiento con láser y 33 ojos de 33 pacientes recibieron una inyección simulada. Un grupo de cruce consistente en pacientes que requerían un segundo tratamiento láser recibió la inyección opuesta antes del tratamiento. Los pacientes que recibieron la lidocaína subconjuntival al 2% tuvieron una probabilidad 20 veces mayor de no tener dolor de los pacientes que recibieron la inyección simulada. En la población cruzada, los pacientes tuvieron 20 por ciento más de probabilidad de preferir el anestésico a la inyección simulada. El mayor beneficio del tratamiento se observó en pacientes sometidos a retinopexia periférica con láser para desgarros retinianos, como parte de una retinopexia neumática para desprendimiento de retina–posiblemente debido al alto volumen de anestésico depositado en el segmento anterior. Los autores sugieren que debe considerarse la lidocaína subconjuntival al 2% en pacientes que experimentan dolor con la retinopexia con láser.

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Depósitos Drusenoides Subretinianos, Drusen Blando Asociados con la DMRE Tardía 

Zweifel y otros (p. 1775) demostraron que tanto el drusen blando como los depósitos drusenoides subretinianos se presentan en pacientes con degeneración macular relacionada con la edad (DMRE), y ambos se asocian significativamente con la DMRE tardía. Este estudio prospectivo incluyó 153 pacientes de DMRE, 131 de los cuales tenían al menos 1 ojo con DMRE tardía, y un grupo de control de 101 pacientes sin DMRE. Los investigadores utilizaron dos métodos de evaluación – fotografías a color de canal azul de fondo de ojo y tomografía de coherencia óptica de dominio espectral (SD-OCT, por su sigla en inglés) – para identificar los depósitos drusenoides subretinianos en los participantes. Los resultados demostraron que los depósitos drusenoides subretinianos se encontraban con frecuencia en ojos con DMRE, aunque con menos frecuencia que el drusen blando. Además, los depósitos drusenoides subretinianos se encontraron con mucha mayor frecuencia por el método de SD-OCT que con el examen de fotografía a color de canal azul. Los autores recomiendan que la SD-OCT sea parte de la metodología para detectar y clasificar el drusen y la asignar la tasa de riesgo. Además, los estudios futuros sobre este tema deben incluir imágenes de SD-OCT para ayudar a establecer la localización del drusen.

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La Tamsulosina Actúa en el Músculo Liso Dilatador del Iris 

La Tamsulosina (Flomax), un antagonista receptor α1A-adrenérgico, constituye el bloqueador de alfa-receptor más comúnmente prescrito para la hiperplasia prostática benigna (HPB). También se ha asociado con las características distintivas del síndrome de iris flácido intraoperatorio (IFIS, por su sigla en inglés). Para entender mejor este efecto, Santaella y otros (p. 1743) examinaron el músculo liso dilatador del iris humano y el estroma mediante microscopía del luz en 51 ojos postmortem de 14 pacientes tratados con tamsulosina para determinar si podían detectarse cualesquiera cambios en el tamaño del músculo y la arquitectura del iris comparados con 13 pacientes de control de las mismas edades. Encontraron una disminución estadísticamente significativa en el grosor medio del músculo dilatador del iris en el grupo tratado con tamsulosina, con un promedio de 23,2% de adelgazamiento en comparación con la disminución media del músculo dilatador del iris en el grupo de control. No detectaron diferencia significativa al comparar el grosor medio estromal del iris entre los dos grupos. Los autores recomiendan realizar estudios adicionales para evaluar la importancia de este informe que muestra una correlación entre el uso de tamsulosina y la disminución morfológica del grosor del músculo dilatador del iris.

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El Riesgo a 10 Años de Presentar una Alta Pérdida de Campo Visual por Glaucoma Dependiente de la Edad 

Los datos longitudinales del Estudio de Rotterdam indican que el riesgo a 10 años de pérdida de campo visual por glaucoma (PCVG) en la población caucásica de edad madura depende en alto grado de la edad, con un aumento de riesgo de 1,9% entre los 55 y los 59 años hasta un aumento de 6,4% a los 80 años o más. Czudowska y otros (p. 1705) encontraron también que la incidencia de PCVG está significativamente asociada con líneas de base más altas de presión inttraocular (PIO) (con un aumento de incidencia de 11% por incremento de mmHg en la PIO), la alta miopía (equivalente esférico de -4 dioptrías y más), el género masculino, una historia positiva de glaucoma y neuropatía óptica glaucomatosa. El estudio, en el que participaron 6630 pacientes, de 55 años o más, en riesgo de desarrollar PCVG, no mostró una asociación estadísticamente significativa entre un caso familiar positivo de glaucoma y la incidencia de PCVG (iPCVG). Sin embargo, una historia positiva de glaucoma familiar se asoció significativamente con iPCVG, al eliminar la PIO del modelo. Los autores señalan que los dos puntos principales de este estudio son el diseño basado en la población y el seguimiento a largo plazo.

 Traducido por: Rosario Camacho y Fernando Arévalo, MD

PII: S0161-6420(10)00797-9

doi:10.1016/j.ophtha.2010.07.019

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    Lori Baker Schena, John Kerrison
    Ophthalmology September 2010 (Vol. 117, Issue 9, Page A9)

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